La obra “Salesianos María Auxiliadora”: breve reseña histórica

 “Salesianos María Auxiliadora” es una obra salesiana, y como tal, una presencia de la Iglesia Católica que, con el espíritu salesiano y en el marco de la sociedad y la diócesis salmantina, presta un servicio de la educación y evangelización de los niños jóvenes y de las clases populares.

Esta obra se articula en diversos ambientes de actividad, todos ellos complementarios, con los que se busca prestar una atención integral a los destinatarios. En concreto:

  • El “Colegio María Auxiliadora”,
  • La “Parroquia-Santuario Diocesano María Auxiliadora”
  • El “Centro Juvenil María Auxiliadora”

La obra además es animada por diversos grupos de personas, algunos de ellos con vocaciones específicas dentro de la Iglesia y otros desde un voluntariado cristiano asociativo. A todos estos grupos se les reúne bajo la denominación de Familia Salesiana de la Obra de María Auxiliadora. En concreto:

  • La comunidad religiosa salesiana, formada en este por 14 salesianos (12 salesianos sacerdotes y 2  salesianos coadjutor), que es el núcleo animador de toda la obra en sus diversos ambientes.
  • Los Cooperadores Salesianos, un grupo de seglares vocacionados que viven el espíritu salesiano desde una promesa pública y en sus diversas responsabilidades profesionales y estados de vida, implicados pastoralmente dentro o fuera de la obra.
  • La Asociación de María Auxiliadora, que tiene en la obra tres grupos (San Benito, Alto el Rollo y Parroquia Santuario) y que reúne a todos los fieles que quieren honrar y difundir la devoción a María Auxiliadora, con las capillas domiciliarias, la celebración de los 24 y la novena de María Auxiliadora en el mes de mayo, y multitud de actividades recreativas, formativas y sociales.
  • La Asociación de Antiguos Alumnos Salesianos, que asocia a todos aquellos que han pasado por las aulas del Colegio María Auxiliadora y que, a través de dicha asociación, se siguen sintiendo vinculados a ella y viven el espíritu salesiano en sus respectivas situaciones personales y con actividades específicas dentro de nuestra obra.

Todos estos grupos de Familia Salesiana, desde los distintos ambientes de la obra, están en relación y coordinación en la programación anual de objetivos, en la atención a los destinatarios en sus diversas necesidades: a los niños y jóvenes como alumnos del colegio, en su tiempo libre los fines de semana por medio del centro juvenil, en los diversos niveles de catequesis (comunión, confirmación) desde la parroquia, en grupos de compromiso cristiano adulto dentro de la Familia Salesiana. Y todos se sienten especialmente unidos en la celebración de las grandes fiestas salesianas: San Juan Bosco (31 de enero) y María Auxiliadora (24 de mayo).

La historia de la presencia “Salesianos María Auxiliadora” está estrechamente ligada a la presencia de los religiosos salesianos en la capital charra. Hablar de los salesianos es hablar de San Juan Bosco (1815-1888), el santo italiano que amó extraordinariamente a los jóvenes, que entregó su vida por ellos como sacerdote y como educador y que con su carisma y su actividad dio origen a una nueva congregación religiosa: la “Sociedad de San Francisco de Sales” o “Salesianos Don Bosco” (SDB), fundada en 1859. En este año centenario se celebra también el 150 aniversario del nacimiento de los salesianos.

Los salesianos son unos religiosos, algunos de ellos clérigos o salesianos sacerdotes y otros laicos o salesianos coadjutores, que siguiendo a Don Bosco dentro de la Iglesia viven en comunidades, hacen voto de pobreza, castidad y obediencia y se dedican a la educación y evangelización de los jóvenes.

Están extendidos por los cinco continentes, con casi 16.000 religiosos en 130 países distintos. Su labor se desarrolla en cualquier plataforma educativa o social que sirva para la atención de los jóvenes, especialmente los más pobres y necesitados, y las clases populares. Son obras típicas de los salesianos: los oratorio-centros juveniles (para la atención educativa en el tiempo libre), los colegios, las escuelas de formación profesional, las residencias o internados, las obras sociales, las parroquias, las editoriales, y sobre todo un amplio espectro de servicios en países de misión.

En Salamanca existen, además de “Salesianos María Auxiliadora”, dos presencias más de salesianos: “Salesianos San José”, colegio de Secundaria y Formación Profesional, en el barrio de Pizarrales; y el “Colegio San Juan Bosco”, regentado por las Hijas de María Auxiliadora (Salesianas).

La fundación de la obra “Salesianos María Auxiliadora” está unida a la persona del sacerdote salesiano D. Vicente Schiralli y el Hermano Coadjutor D. Juan Bértola, que vinieron a a Salamanca a hacerse cargo del “Protectorado de jóvenes Industriales” por iniciativa y constancia de D. Francisco de la Concha Alcalde, presidente de las Conferencias de San Vicente de Paúl. El obispo de la diócesis de Salamanca era Fray Tomás Cámara y Castro, Agustino. Era el 30 de diciembre de 1898. Al poco tiempo comenzará a funcionar el primer colegio salesiano de la ciudad, emplazado en las instalaciones de la Universidad Pontificia: “San Benito”

Pronto se vio la necesidad de trasladarse a un edificio de mayor amplitud. D. Vicente Schiaralli va a Madrid a solicitar donativos. Es recibido por la Reina y la Infanta Doña Isabel. Será el 11 de julio de 1900 cuando se firme la escritura de compra-venta de unos terrenos junto a la vía férrea portuguesa, en la calzada de Toro, a D. Jerónimo Gómez-Rodulfo Yagüe para construir el nuevo edificio. Son 10.000 metros cuadrados, más 440 que regala D. Jerónimo. Estamos hablando del emplazamiento definitivo del actual Colegio María Auxiliadora.

Será el 27 de agosto de 1902 cuando comienzan las obras del nuevo edificio. Ha hecho los planos gratuitamente el arquitecto D. Joaquín de la Concha Alcalde. El maestro de obras es el señor Juan García. Hay numerosos bienhechores que colaboran económicamente en el desarrollo de las obras. En mayo de 1903 se erige en la Iglesia de San Benito la Archicofradía de María Auxiliadora, y se bendice la primera gran estatua de María Auxiliadora, regalo de los esposos D. Juan Redero y Dª Mª Pilar Martín, de Encinas de Abajo. El 23 de mayo de ese mismo año tiene lugar por las calles de Salamanca la primera procesión de María Auxiliadora.

Por fin, tras casi diez años de ilusiones, el Sr. Obispo Mons. Francisco Valdés, acompañado de los Obispos de Ciudad Rodrigo y de Astorga, bendice el nuevo edificio del colegio, que se denomina “Instituto Salesiano de María Auxiliadora”, y la nueva iglesia dedicada a María Auxiliadora. Era el 9 de octubre de 1909. A lo largo de dicho mes, los alumnos de la 3ª clase del Colegio San Benito se trasladan al nuevo edificio. Los salesianos se reparten entre las dos sedes, y D. Juan Tagliabue seguirá de director de ambas obras salesianas hasta 1913. En el “Instituto Salesiano de María Auxiliadora” se prestará el doble servicio de centro educativo y de internado de estudiantes.

En esta Salamanca, ciudad cultural, el Colegio “María Auxiliadora” prestó desde sus comienzos un servicio educativo que respondía a las necesidades de la juventud española de aquel tiempo: la impartición de una cultura elemental, la preparación académica básica, desde una perspectiva cristiana, para unos jóvenes que se abrían a un siglo veinte, lleno de revoluciones sociales y científicas. La Providencia divina, con apellidos de grandes bienhechores salmantinos, hizo posible no sólo levantar el edificio que alberga el colegio, sino alimentar durante años mediante becas, la subvención e incluso la gratuidad de los estudios para muchos de sus alumnos matriculados.

En 1930 se inaugura la Residencia Universitaria. Durante decenas de años, se ha prestado una formación a centenares de alumnos, muchos de ellos de pueblos e incluso provenientes de lejos (especialmente de Extremadura) con este servicio del internado, llevado como pedían entonces los tiempos con una cierta rigidez y disciplina, en la que nunca faltaron el espíritu salesiano de alegría y de confianza entre educadores y asistentes salesianos, y jóvenes.

A partir de 1931, con la llegada de la República, y durante toda la Guerra Civil, el Colegio María Auxiliadora cambiará de nombre, y será conocido como “Colegio Helmántico”. Durante la contienda civil serán asesinados en Madrid D. Enrique Sáiz Aparicio, que fue director del colegio y que recientemente ha sido proclamado beato, y otros salesianos que pertenecieron a la comunidad.

En los años posteriores, las circunstancias sociales favorecieron que nuestro colegio fuera puntero en todos los sentidos: en instalaciones, en modelo pedagógico, en equipo de educadores (casi todos salesianos, poco a poco educadores seglares), en resultados académicos (centenares de grandes profesionales han salido de sus aulas), en propuestas educativas (deportes, música, teatro, actividades,…) Se convierte en referencia obligada no sólo en la ciudad de Salamanca, sino en el mundo salesiano español.

Vista la necesidad que el Colegio tenía de un templo más amplio y digno, en el plazo de apenas algo más de un año, se construye el actual templo, que fue consagrado dicho templo el 14 de junio de 1945 por el Obispo salesiano D. Marcelino Olaechea. Desde el año 1968, dicho templo pasará de ser capilla colegial a ser erigida como parroquia diocesana. Su primer párroco será D. Adolfo González Miguel, a la vez Director del Colegio. Posteriormente, en el año 2000, será erigida como Santuario Diocesano Mariano, foco de irradiación de la devoción a María Auxiliadora.

El curso 1959-1960 verá con alegría la celebración del cincuentenario de la fundación del “Colegio María Auxiliadora”. El 24 de abril de 1960 se impone la medalla del Mérito al Trabajo al sacerdote salesiano D. Manuel Caamaño Brañas, por sus cuarenta y cinco años de labor educativa en el Colegio.

En los últimos cuarenta años, las sucesivas reformas legales del mundo educativo han incidido profundamente en la configuración del colegio. De ser de extrarradio, se convierte en uno de los colegios céntricos de la ciudad. Se opta por la concertación de la enseñanza para estar abierto a todos los jóvenes, ofreciéndoles la mejor educación, y no reducirse a ser un centro para la élite que pueda pagar. Llegan los apuros económicos que impiden realizar reformas e inversiones en un edificio que ha pasado la frontera de los 75 años de existencia, y que se resiente desde las exigencias que tiene la educación moderna. Todo se suple con el buen hacer de sus educadores, con la confianza que los padres depositan en “el colegio de los salesianos”, con la entrega del día a día.

En el año 1988, “Salesianos María Auxiliadora” abre un nuevo servicio, esta vez para la atención educativa de los jóvenes, tanto del colegio como del barrio, en su tiempo libre: el “Centro Juvenil María Auxiliadora”. Con instalaciones propias, dentro del edificio de la obra, se facilitan a los niños y jóvenes, entre semana y especialmente el fin de semana toda una serie de ofertas en su tiempo libre: talleres, grupos de música y teatro, sala de juegos, excursiones, acampadas, campamento,… y un proceso continuado de educación en la fe en grupo.

En el momento actual, el “Colegio María Auxiliadora” acoge a 970 alumnos de Infantil a Bachillerato. El próximo curso ofrecerá también el servicio del primer ciclo de Infantil (0 a 3 años). Con jornada única, sección bilingüe en Primaria, madrugadores, comedor escolar, actividades deportivas (más de 400 alumnos/as participantes), actividades extraescolares (inglés, informática, guitarra, baile, pintura, Cuentacuentos, juegos,…), grupos de música y teatro, excursiones y viajes de fin de curso, Asociaciones (deportiva, de alumnos, de padres),… se presenta como un centro educativo que responde a las necesidades y expectativas de las familias que lo solicitan, todos los cursos muy por encima de la oferta de plazas vacantes que se realiza.

La “Parroquia Santuario María Auxiliadora” presta un amplio servicio sacramental (cinco eucaristías diarias, y ocho los días de fiestas, siempre con confesores a disposición), educativo-cultural (con una pluralidad de grupos diversos, canalizados sobre todo a través del “Centro de Mayores María Auxiliadora), formativo-evangelizador con los procesos de educación en la fe en grupo (primera comunión, confirmación, grupos de adultos), y social (por medio de Caritas, sobre todo). Transmite la popularísima devoción a María Auxiliadora, especialmente a través de las tres Asociaciones de María Auxiliadora, las celebraciones del 24 de cada mes, la difusión del calendario de María Auxiliadora y de las capillas domiciliarias.

El “Centro Juvenil María Auxiliadora” ofrece una atención educativa a los jóvenes en su tiempo libre en tres secciones: Chiquicentro (niños/as de 8 a 12 años), Grupo Amigos (de 12 a 14) y Sección Juvenil (14 en adelante). Además, anima un servicio de apoyo al estudio (CACE) entre semana para una docena de niños/as, la atención domiciliaria escolar (Programa Madrugadores) y un servicio de alfabetización digital para adultos cuatro tardes a la semana. Llevado por unos 40 animadores jóvenes, son atendidos una media de 150 niños y jóvenes.

En los últimos años, se ha producido un amplio proceso de renovación estructural de la obra, que ha permitido reformar las instalaciones (en el colegio: clases, despachos, servicios higiénicos, pasillos, salón de actos, vestuarios, comedor, calefacción, ascensor; locales del Centro Juvenil, locales parroquiales,…) y los medios didácticos (pupitres, ordenadores y cañones de proyección por aulas, patio e instalaciones deportivas,…) Se está terminando la construcción, en el presente curso, de un nuevo aulario de Infantil, que a partir del próximo curso permitirá el traslado del segundo ciclo de Educación Infantil, y la apertura del servicio educativo del primer ciclo (0-3 años).

También se ha desarrollado en el colegio un proceso de calidad que ha permitido, a finales del 2008 la obtención del sello de calidad 400+ del sistema europeo EFQM, resultado del trabajo de toda la comunidad educativa, y distinción que en este momento no ostenta ningún otro centro educativo de la provincia.

La obra salesiana “Salesianos María Auxiliadora” se abre al futuro en su segundo centenario, con un renovado impulso. La memoria histórica se convierte, para cada uno de sus destinatarios, educadores, animadores, miembros de la Familia Salesiana, religiosos salesianos, familias,… en un reto hecho profecía: seguir respondiendo en el espacio y el tiempo a las necesidades de educación y evangelización cristiana de las nuevas generaciones que serán el futuro de la Iglesia y la sociedad, en la ciudad de Salamanca y en el mundo entero.